Jóvenes en Brasil recolectan donaciones para refugiados venezolanos

8 de febrero de 2019 | Pará, Brasil | Anne Seixas y Adventist Review

“No deseábamos irnos, en realidad”, dijo una refugiada indígena venezolana, refiriéndose a su país de origen. Libe encontró un nuevo hogar en Belén, la capital de Pará, en el norte de Brasil.   Tanto ella como un gran número de otros residentes venezolanos están abandonando sus ciudades en búsqueda de una nueva vida en Brasil. Este grupo forma parte de los millones de venezolanos que en el pasado perdieron du trabajo, estaban padeciendo hambre y decidieron emigrar a otros países sudamericanos.

Por causa de la inestabilidad política en el país de origen de Libe, muchos artículos de primera necesidad han desaparecido de entre las existencias de los establecimientos comerciales, de acuerdo a los informes de los medios de comunicación. Las condiciones de vida empeoran todavía más cuando muchos residentes han perdido su trabajo y no pueden proveer lo necesario para su familia.

Los refugiados carecen también de apropiados cuidados de salud y de alguien que pueda hablarles en su propia lengua, dijo la informante. De acuerdo con los informes de los medios de comunicación, la mayoría de los refugiados proceden de tribus indígenas y hablan su propio dialecto. Muy pocos de ellos entienden español o portugués. Con frecuencia se recurre a  ademanes y señas con las manos al tratar de entender lo que ellos necesitan escuchar o para comunicar lo que desean decir. El idioma ha sido una fuerte barrera que les impide a los refugiados obtener un empleo, aunque sea sobre una base informal. Muchos vagan por la ciudad, pidiendo limosna en las calles, al ponerse en rojo los semáforos.

Voluntariado de jóvenes adventistas

Aunque no se ha materializado todavía una solución total a la situación, algunos jóvenes adventistas del séptimo día de la localidad se han unido para ayudar a aliviar un poco la necesidad de los recién llegados.

“Todo comenzó un día cuando caminaba por una de las calles principales en el centro de la ciudad de Belén”, dijo Flávio de Souza, quien está detrás de la iniciativa que procura ayudar a los refugiados”. Pude ver a toda una familia de refugiados venezolanos pidiendo dinero o comida. Esto me conmovió profundamente. Les di algo de dinero y seguí adelante en mi camino”.

Flávio de Souza explicó que en ese tiempo no sabía en qué lugar encontrar a los refugiados venezolanos, que no fuera en las calles de la ciudad. “Oré a Dios pidiéndole que me pusiera en un lugar en donde yo pudiera ser de alguna ayuda”, dijo. A través de las redes sociales, Flávio de Souza se enteró de la existencia de los refugios en la ciudad. Entonces, con el apoyo de amigos  de un grupo de estudio de la Biblia al que asistía, visitó algunos de los refugios y eligió uno como el primer recipiente de la ayuda del mencionado grupo de estudio. Después de advertir las necesidades de los refugiados, los jóvenes adventistas hicieron una colecta para reunir los artículos necesitados.

El sábado 2 de febrero de 2019 fue el día elegido para distribuir las donaciones, que incluyeron alimentos, ropa, artículos de limpieza y zapatos. “Al tratar de entendernos unos a otros lo mejor que pudimos, nos unimos en un momento de oración”, dijeron algunos jóvenes voluntarios después del evento. “Ayudamos a los refugiados a recordar que la fe es el motor que los ayudará a enfrentar con confianza el futuro”.

La versión original de este informe apareció en el sitio de noticias en lengua portuguesa de la División Sudamericana

Traducción – Gloria A Castrejón

administrador

Read Previous

¿Sientes que hoy todo te está saliendo mal?

Read Next

Adventistas buscan nuevos enfoques al desarrollo humanitario

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *